domingo, octubre 16, 2011

Qué puede importarme todo, si tú eres mi fortuna, cuando me quieras, el día que me quieras, no habrá día más rico para mí...

Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
Como ríe la vida
si tus ojos negros
me quieren mirar.
Y si es mio el amparo
de tu risa leve
que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo, todo se olvida.

El dí­a que me quieras

la rosa que engalana,
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Y al viento las campanas
dirán que ya eres mí­a,
y locas las fontanas
se contarán su amor.

La noche que me quieras

desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciernagas curiosas que verán
que eres mi consuelo.

El día que me quieras

no habrá más que armonía.
Será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
su canto de cristal.

El dí­a que me quieras

endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor.
Florecerá la vida
no existirá el dolor.


Carlos Gardel.



Para M.

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