jueves, noviembre 10, 2011

Un sueño (segunda parte)

... Desperté, fue un momento, quizá un par de segundos los que duré soñando despierto. -Ya debo irme- me dijiste, te miré y pensé "Debí imaginármelo", después de todo no sería la primera vez que me quedo ido frente a ti, pensando en como sería. Encendí el auto y emprendí el camino, mientras tú estabas callada, serena, de cuando en cuando volteaba a verte y tratabas de sonreír, no sabía por qué pero no lo conseguías. Me preocupé, llegué a pensar que había hecho algo malo, comencé a pensar qué habría sido, y hasta me odié por no lograr descifrar qué es lo que había hecho mal.
Mi mente entonces se tornó en una tempestad de pensamientos, entre buscar el más mínimo error en mis acciones y el recuerdo de ese sueño momentaneo que tuve, me sentía como recién despierto, con las imágenes de el sueño más maravilloso y las ideas de la realidad.
Llegamos a nuestro destino y te despediste como si fuera la última vez que estaría contigo, en esos momentos un nudo llenó mi garganta, no alcanzaba a reaccionar, quería decirte que te amo, que te quedaras en mi vida, que quiero ser el hombre de tu vida; solo te abrazé.
De pronto, aquel sueño, que no paraba de reproducirse una y otra vez en mi cabeza, como si fuera una grabación puesta una y otra vez, llegó de golpe, ahí, en ese lugar común, como cualquier otro lugar.
Fue un movimiento, esta vez casi en su totalidad de parte tuya, te inclinaste y me besaste, me besaste como se besan los enamorados, como se besan los novios, los recién casados, con esperanza, con ternura y pasión. Todo a nuestro al rededor se detuvo, los camiones se tornaron flores multicolores, las personas que pasaban se tornaban animales hermosos y exóticos, las casas, las calles, los postes y los cables formaban de pronto montes, bosques y árboles gigantescos, repletos de aves que cantaban como en película de Disney, y nos besamos en nuestra propia versión del paraíso. Fue hermoso, fue sublime, fue milagroso... fue estar sentado en una nube del cielo, retosando, y de nuevo sentí deseos de hacerte el amor, amarte hasta que mi última partícula se convirtiera en polvo, ahí en ese lugar cualquiera, como cualquier otro lugar.
De pronto, de súbito, desperté; volté y me dí cuenta que te habías bajado del auto, una profunda tristeza invadió mi ser, un nudo en mi garganta se apoderó de mí, me gritaba "sal del auto! vé tras ella, bésala como nunca la han besado, no la dejes ir!"... no pude, fui un cobarde, y me quedé ahí, sin saber a ciencia cierta si soñé o lo viví, con mis manos vacías, sin las tuyas; con mis labios con cierto sabor a amor, con mi alma adolorida por verte partir de mi vida, ahí, en ese lugar cualquiera, común como cualquier otro.


Plata.

Sueño contigo siempre Maleni, despierto o dormido, sueño con esos labios carnosos, suaves y llenos de gloria, de amor. con esa boca que cuando sonrie amanece en mi vida, en ese momento lleno de magia que soñé y siempre soñaré.

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