lunes, octubre 17, 2011

Tormenta

Un suave silencio, en apariencia reconfortante, dominó y predominaba en la noche de mi soledad donde, con disimulo, la calma reinaba;un viento frío, que por años reinó, era el dueño de las calles de mi mente y el azote de este pobre corazón.
Vino de pronto un ligero trueno, sonido distante que despertó mi intriga; de noche serena había hecho mi vida y un estruendo como ese agitó mi razón. asomé a la ventana de mis ojos, y lo que éstos mostraban era una tormenta distante, anunciando su paso por el valle de mi melancolía. Un rayo lejano se vió estrepitoso. Me pareció cautivador, hermoso, sublime.
Tomé mi abrigo y salí apurado, llegué hasta la playa, donde un mar de palabras, otrora sereno, repicaba con furia la costa de mi corazón; al fondo, una tormenta que prometía ser inolvidable.
Apresuré mis sentidos hacia la barca, quería, más que verla, sentirla, con toda la furia que tenía, que me azotara sin compasión, aquella tormenta de amor.
Me fui mar adentro, las olas de palabras golpeaban mi bote, salpicando frases en un principio sin sentido, pero que poco a poco dibujaban versos, poemas, odas enteras. Mientras yo luchaba por mantener el bote a flote. la lluvia hizo su presencia, fuerte y tenaz; empapando mi rostro y mi alma de sensaciones, mi cuerpo entero se bañó de la pasión que tu tormenta generó. Mi bote no aguantó más, una ola certera volcó de tajo mi barca, me encontré nadando entre sentimientos de palabras, un mar que no hubiera bastado contener con mil novelas de pasión y de entrega, era tanto el sentimiento, tantas las sensaciones depositadas en ese cúmulo de palabras, que mi cuerpo y mi corazón no soportaron, desfallesí entre los relámpagos de luz que tu ser plasmaba a ratos, y los truenos estruendozos que se depositaron firmes en mi memoria. cerré los ojos, me dejé llevar por ti.
Siento un calor tremendo inundando mi ser de a poco en poco, hay luz en mi vida, como hace mucho no había, mucho mejor todavía. Sentí una ligera brisa fresca, abrí lentamente mis ojos; tu luz me deslumbró, tuve que entreabrirlos para alcanzar a enfocar, y te vi. Un amanecer con miles de colores en tus ojos, un sol que brillaba en tu sonrisa, un dulce canto de aves y sirenas en tu risa, en tu voz; una cálida sensación de confianza, seguridad, como diciendo "todo va a estar bien", y lo está.
Aquí estoy, aferrado a un trozo de madera hecha de fe y esperanza; flotando en un mar de sentimientos, de frases, poemas, historias de amor; con el dulce y reconfortante canto celestial en tu voz; con el cielo en tus ojos y el sol en tu sonrisa, dibujando el amanecer en tu ser. Y aquí estoy yo, contemplando lo más maravilloso, un milagro de Dios que entró a mi vida de forma inesperada, inadvertida, con la furia con la que una musa entra en el corazón de un poeta. Y aquí estoy, maravillado por tanta belleza, empapado de amor, con la calma de un marinero cuando ve a lo lejos su casa, sabiendo que por fin llegó a su hogar. Y aquí estoy, anhelando con todas mis fuerzas que tu amanecer no se vaya jamás.

Plata.

Para M... eres el amanecer más hermoso en mi vida.

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