sábado, octubre 20, 2012

Hay de inicios a inicios.

El inicio no siempre es como debiera ser, y en lo particular me causa serios problemas. Si hablamos, por ejemplo, de un libro o un poema, me resulta casi imposible comenzar a escribir. Recurro casi siempre a elaboradas estratagemas para definir el comienzo de un escrito, básicamente es un circo romano: comienzo por capturar y encarcelar algunas ideas de pueblos conquistados dentro de mi cerebro; tomo a mis mejores centuriones -sentimientos- por otro lado y los formo al rededor del campo de batalla, donde ya aguardan en el centro aquellas ideas previamente dotadas de unas cuantas armas -palabras- para defender su vida; añado unos cuantos leones -pasiones- en puntos estratégicos (sin alimentar por varios días, ya saben, para añadir dramatismo y sangre a la ecuación y, sí, por mero morbo); como es mi imaginación el campo de batalla, todo se vale, y por supuesto que las ninfas -lujurias y erotismos- me resultan un plus que genera siempre el toque necesario -al menos necesario para mí- para la correcta contienda, la cereza en el pastel. Acto seguido anuncio con bombo, cornetas y platillos el tan esperado festín de sangre en donde sólo el más fuerte sobrevive. Ese es básicamente mi rutina para encontrar las palabras precisas, con las pasiones, las lujurias, los sentimientos y las ideas más fuertes que tenga. 
Otros inicios, por ejemplo: la escuela, una amistad, una relación... en general cualquier inicio resulta un idilio para mí. Por ejemplo, la mujer que amo, de haber sido igual de social que la mayoría, la cosa hubiese sido algo así: 

Once de la noche, en un bar de la ciudad, la multitud baila al compás de la música que el grupo interpreta, yo traigo un whisky en las rocas en la mano, recargado en la barra, cuando volteo y la veo, me ve, ella está bailando con un amigo, me acerco y le digo a mi amigo que me permita bailar, la tomo entre mis brazos y comenzamos a movernos lentamente, viéndonos a los ojos sonrío levemente y me contesta la sonrisa; le digo algo como "Gracias a Dios que llegaste por fin a mi vida, te estaba esperando", ella sonríe, continúo "¿te parece bien si pasamos el resto de nuestras vidas juntos?" ella soltaría una ligera y nerviosa risa, me diría "eres un loco" con el tono más hermoso y romántico en la historia del hombre, y luego le diría "Mucho gusto, soy Plata, tu futuro esposo", a lo que ella contestaría sonriendo "Soy Maleni"; "Maleni, prepárate para ser feliz el resto de tu vida", acto seguido recargaría su cabeza sobre mi pecho con la seguridad de saberse en su nuevo hogar, y continuaríamos bailando al tiempo que la cámara se aleja y nos perdemos entre la gente, justo cuando inician los créditos y la primera parte del coro de "El próximo viernes" de Espinoza Paz suena de fondo.

Pero no, por más que me imagine un inicio digno de una película de comedia romántica, la realidad es que me pasé toda la noche viendo bailar a mi amigo con ella, y ya casi al final logré entablar una ligera y bastante irrelevante conversación en la que, con más suerte que astucia, logré tener su número telefónico el cual, por inseguridad mía -que siendo honestos y un tanto prosaicos, es bien fundada pues ella está demasiado buena como para que se fije en mí- no llegué a usar hasta que fue demasiado tarde, lo que nos lleva al segundo inicio.
El segundo inicio que tuve con ella, fue mera casualidad, después de entablar conversaciones ligeras y espaciadas por medio de internet -y de nueva cuenta por un tremendo golpe de suerte- conseguí salir con ella, cita en la cual no perdí tiempo y fui al grano, le dije que me gusta encabronadamente y que hay algo en ella que me hace querer estar a su lado. Ella, contrario a lo que pensé que pasaría, no me alejó... ahí fue cuando supe que de ella me iba a enamorar como nunca lo había hecho... seguimos viéndonos varias veces, le llevé serenatas, tres en el espacio de un año -incluyendo su cumpleaños, por supuesto- rosas a granel, regalos que puse especial cuidado en asegurarme que fueran impactantes y que bajo ningún motivo sospechara, salidas varias y... bueno, digamos que nos entregamos a este amor que en ambos creció.
Usted, amable lector, se preguntará qué de difícil tiene ese inicio, bueno pues -y por favor trate de no juzgarnos- un insignificante detalle: ella tiene novio.

Pensaba en la mañana sobre el cómo ciertos personajes -ficticios o reales- han provocado en mí una fuerte admiración y hasta envidia; Charles Bukowski, por ejemplo, quien a parte de escribir maravillosamente tiene ese don de amar a las mujeres sin necesidad de enamorarse, sin ataduras y simplemente entregándose al deseo carnal que lo aquejó. Don Juan Tenorio, de Zorrilla, fue otro personaje que siempre pensé que podría imitar -aunque nunca me animé- con su infalible técnica de tres días: uno para enamorarla, otro para amarla, y el tercero para olvidarla. Mi realidad es distinta, soy un romántico por excelencia, que se asemeja muchísimo más a uno de los personajes de Woody Allen que a los citados ejemplos: me enamoré y voy a pasar el resto de mi vida enamorado de ella, quizá termine junto a ella, quizá no, y esa ausencia de conocimiento sobre nuestro futuro debo confesar que me vuelve loco; quiero que sea feliz, de preferencia junto a mí, y tengo celos de pensar que mas adelante ella se enamore de otro y yo nunca tenga esa oportunidad de estar con ella, pues en estos momentos estamos alejados por circunstancias que siendo sinceros no entiendo.

El inicio no siempre es como debería ser, pero no podemos hacer nada para cambiarlo, lo que es más: no debemos hacer nada para intentar cambiarlo. El inicio, cuando no es lo más ideal, no necesariamente condena el futuro de lo que se inicia, de igual modo que los inicios que son en forma y sin problemas muchas veces terminan de forma abrupta. Me atrevería a decir incluso, que los inicios que son más difíciles y fuera de formas y protocolos, son los que tienen más posibilidad de perdurar pues, como es de esperarse, cuando cuesta más es cuando más se valora, y sobre todo cuando se logran lazos más fuertes. Hablando de todos los inicios que he tenido, el mío con Maleni fue el más difícil, y a la par el mejor que he tenido, no sé si vaya a tener final, en lo personal no quiero que lo tenga, aunque me cueste la vida -sí, yo soy de los que aman a la antigua, dando su vida por la mujer amada- pero eso sólo el tiempo lo dirá. Por lo pronto, lo que si tiene que terminar es este pedazo de hipotético papel, donde hoy se me ocurrió valorar aquel inicio de lo que quiero para el resto de mi vida, porque sí, como usted adivinará, está en mis planes pasar el resto de mi vida con ella, ya le contaré -si para entonces sigue usted perdiendo el tiempo de vez en cuando en este lejano rincón cibernético- si este inicio, mí inicio, nuestro inicio, llega a tener un final. Por favor y si no es molestia para usted, amable lector, haga "changuitos" por mí.


Plata

viernes, octubre 05, 2012

Alegatos finales.

El caballero se levanta de asiento, abotona su traje negro y acomoda ligeramente su corbata de satín  rojo; cierra los ojos un instante, aspira profundo y contiene un instante ese aire de esperanza que bien pudiese ser el último. Abre lentamente los ojos y al tiempo que suelta una bocanada de lo más profundo de su alma, se vuelve hacia el jurado que, atento e indeciso, contempla con cariño aquel rostro del hombre cuyo proceso defendió a capa y espada desde el principio, dando todo de sí en aquella sala donde pronto decidirían su destino. El suspenso de las palabras próximas a salir de su boca tenía a aquellas personas expectantes al borde de sus sillas; sabían bien que no habría más que aportar al caso, las pruebas se presentaron con pertinencia y prontitud, los argumentos y las causales fueron desahogadas en su momento y los careos correspondientes fueron bastos y quizá de sobra, aquellos ojos sin embargo esperaban con cierto anhelo y cierto amor inexplicable una frase, un argumento, un último y desesperado intento para facilitar el fallo, que si bien ambos, jurado y juzgado, sabían que un fallo a favor de aquel hombre -que vieron mutar varias veces durante aquel arduo proceso, de un hombre fuerte de convicciones, alegre y confiado, hasta un humilde ser humano, desnudo y vencido ante el dolor de pensarse "causa perdida", mas con cierto aire de triunfo aún en su derrota, ese orgullo que le causaba el conocimiento de haberse entregado por completo contra viento y marea- un fallo así resultaba contra todo pronóstico, en el fondo ambos secretamente deseaban el más ínfimo pretexto para agraciar a aquel hombre, que justo antes de comenzar a hablar, esbozó una ligera sonrisa hacia el jurado y una mirada de cariño y, extrañamente, de perdón y entendimiento, como si le acabasen de dar el veredicto en contra.
Dio un paso adelante y comenzó suave: "Mucho se nos ha dicho del amor, hoy en día es común tener múltiples y sabias acepciones al respecto. Yo, sin embargo, no encuentro una sola para expresar lo que siento, no he encontrado palabras durante todo el proceso y hoy, al cierre, me admito neófito. Han visto, no obstante, mi tremendo esfuerzo por expresar de manera optima y certera este mundo de sentimientos que hoy pululan en mi interior; prosa y verso a granel ha sido lo que os he entregado y, jamás dudéis,  ha sido con profundo recogimiento espiritual." pausó ligeramente, metió su mano derecha al bolsillo del pantalón, y prosiguió en un tono de auto reflexión: "Desde pequeño me enseñaron varias máximas que han regido mi vida, 'el que se enoja, pierde' decía mi abuelo, 'a donde fueres, lo que vieres' me dijo mi tío. La que ha rondado en mi cabeza con mayor frecuencia durante este proceso ha sido una máxima de mi madre 'que tus acciones hablen por ti, no tus palabras'. Así os digo entonces el día de hoy, que mi entrega a este proceso ha sido incondicional, desde el más mínimo detalle hasta la más elaborada acción que he emprendido es con dicho fin." fortaleció un poco su voz "He de ser sincero, no creí llegar hasta aquí, todo estaba en mi contra y aún así, desde el primer día hasta hoy, me resulta tan claro como el agua" al tiempo, tomó el baso lleno de agua, la contempló un instante, bebió un poco para refrescar su boca y mientras dejaba el baso, prosiguió: "tan claro y fresco como esta agua que valió la pena mi entrega, ya no por el resultado, que vos habéis de asignar, sino porque el proceso en sí, porque vos valéis cada meticuloso detalle que he presentado." Pausó, suspiró lentamente "Es difícil, lo sé, tomar esta decisión. Bien podría yo elaborar un extenso argumento ensalzando mis virtudes o lucubrando seductoras palabras para mi favor, pero algo me detiene, vos. Porque os debo el respeto y la confianza, porque deposito mi fe en vos y mi futuro y destino por igual en vuestras manos está. He imaginado varios futuros, mi mente no ha dejado de volar con profusas ideas de veredictos en contra y a favor, y la constante en tantos posibles futuros es siempre una: el amor. Vos sabéis de este amor. Se os ha presentado este amor de forma incondicional, como pocos en la historia de la humanidad han hecho y que incluso los que ignoran mi proceso jamás serían capaces de imaginar, una entrega que representa mi convicción, devoción y compromiso, que muestra el valor tan alto en que os tengo. Una entrega que el día de hoy reitero pues estará aquí después del veredicto, contra viento y marea este amor se os ha dado puro, y por su pureza y sinceridad perdurará después incluso que mi muerte, porque suyo soy..." la intensidad de las palabras que con trabajo repetía se le fue atorando en la garganta, formando nudos que al fin, inevitablemente, lo hizo callar un momento. Trató de respirar profundo, y se reincorporó: "Fallar a mi favor resultaría en la opción más difícil, lo sé. Implicaría afrontar situaciones adversas en un principio, quebrantar un pasado que aún es presente en vos, confrontar el "qué dirán" y soportar los constantes reproches que no menos de uno harán constantemente. Todo por un futuro que vos sabéis incierto. Fallar en mi contra por otro lado, y como es de esperarse, resulta lo más cómodo, seguir como si nada hubiese pasado, darme al olvido y entregarse a la realidad ya conocida. Es aquí donde tengo pleno conocimiento de lo intrincado que resulta apostar en mí." Se detuvo frente al jurado, lo miró detenidamente, abrió los brazos y exclamó "¡Aquí me tiene pues, pidiéndole a sabiendas de tener todo en contra, que apueste por mí!" bajó los brazos y continuó "Yo no sé mucho de amor, sé que amo, eso sí que lo sé. Puede darse vos entonces a la tarea de fallar en mi contra, y yo seguiré amando, desde el olvido. Sólo pido que, de ser así, no sea por miedos. Pido que el veredicto no se vea viciado por el miedo a lo nuevo. Pido, por último, que nunca predomine aquel espantoso adagio 'más vale malo conocido que bueno por conocer'." Desabrochó su saco y sacó del bolso interior derecho un pañuelo, con él se secó la frente ya con un poco de sudor que le generó tanta expectativa en torno a él. Se sabía exhausto, mas se sentía aliviado y con fuerzas para afrontar el veredicto. Regresó el pañuelo a su lugar, tomó un sorbo al baso de agua, aspiró hondo y concluyó: "Podéis vos continuar vuestra vida sin mí, condenarme al olvido; o podéis averiguar lo que el futuro os depara, a mi lado, forjándolo juntos con amor. De cualquier forma, este amor estará aquí, conmigo, feliz de haber compartido este proceso con vos. Soy suyo, haced de mí lo que os plazca." Sonrió y tomó asiento. en cuanto realizó dicha acción el rincón en donde se encontraba pareció desvanecerse en la oscuridad. El jurado, con nudo en la garganta, se enfiló al cuarto de deliberación mientras todo el recinto fue quedando en el olvido, como si fuera una ilusión... sólo quedé yo, en la penumbra, viendo como una parte de mí frotaba sus manos con nerviosismo, mientras que mi otro yo, el sereno, el que decidió dar los alegatos finales en nuestra defensa, con la mayor seguridad y calma, tomó las manos y las descansó con serenidad en sus piernas y para tranquilizarme dijo: "hicimos lo que pudimos, y lo hicimos bien, pase lo que pase jamás olvides eso."



Plata.

martes, septiembre 18, 2012

Monólogo de un tipo en la fila del banco.

-Encuentro ridículo buscar algo que ya encontré, incluso lo encuentro tedioso. Sí, podría pensar que encontraré algo mejor... ¿mejor para quién? en estos momentos no se me ocurre algo mejor (y miren que soy ocurrente, tengo bastante creatividad). De todas maneras de qué me serviría encontrar alguien mejor, si es a ella a la que quiero. Claro, lo primero que podrían decirme es "no son compatibles, ella no busca lo mismo que tú...bla, bla, bla". ¡No! Señores por favor tengan un poco de seriedad. Yo elegí amarla, sabía que encontraría cosas que no me gustaban, más cuando las encontré seguí amándola, porque -a riesgo de ser cursi- lo que amo de ella es demasiado, en comparación con lo que no me agrada. Y sí, resulta hasta obvio para mí el saber que nunca nadie será perfecta, por eso no busco perfección, busco sólo que yo la encuentre perfecta para mí y, por supuesto, también que ella me ame. Bueno, eso pasó, ella me amó... no sé si fue real, si sólo fue un espejismo para ella o si aún perdure ese sentimiento. Tampoco sé -y reconozco que me frustra- qué fue lo que evitó que ella conservara ese amor por mí (lo primero que se me viene a la mente son el montón de defectos que colecciono de manera involuntaria, como las canicas cuando niño: comienzas teniendo una o dos, y sin darte cuenta en un mes ya tenías una bolsa llena, algo absurdo porque siempre juegas con tus dos o tres favoritas) lo que sí sé es lo siguiente: Entré a su corazón. El cómo y el por qué tardaría mucho en explicarlo y probablemente no alcanzaría a expresarlo de manera correcta, después de todo ni yo mismo alcanzo a comprender como esa mujer -que se me antoja perfecta- se llega a fijar en un tipo como yo -que me antojo imperfecto. Lo que me lleva a lo importante: LA AMO. Sí, así, con mayúsculas. De aquí partimos al hecho de que quiero estar con ella, casarme, formar una vida juntos. Dios, hasta pensé en repetidas ocasiones en comprar un anillo y proponerle eso mismo. Sí, lo sé, esa mirada suya tiene un "¿y por qué no lo hizo?" gritando por salir. No lo hice porque seguramente eso la asustaría. No es tampoco que quiera casarme en el mes que viene -aunque no me molestaría- pero darle esa confianza de que la persona que ama le corresponde ese sentimiento al grado de querer comprometerse, aún cuando pasen años antes de que sea el momento indicado para matrimoniarnos... ¿En qué iba? ¡ah, sí!... bueno, y qué si quiero pasar con ella el resto de mis días pero ella no quiere hacerlo... pues fácil: me chingo. Pero ¿qué tan malo es chingarse? Para mí, partiendo de la premisa que le conté en un principio (ya sabe, esa de que encuentro ridículo buscar algo que ya encontré) chingarse resulta en aceptar que estaré solo el resto de mi vida, o hasta que -Dios me oiga- ella recuerde ese amor y le surja el deseo de estar conmigo... Ahora, usted podrá decir que esto suena patético, después de todo ¿Quién en su sano juicio decide esperar a una mujer que le dijo anteriormente que hay cosas en él con las que no quiere vivir el resto de su vida? Bueno, amigo, debo decirte que ante todo tienes que saber dos cosas de mí: la primera es que soy un romántico, algo que decido sea una cualidad y no un defecto en mí; lo segundo es que mi vida la rijo por tres principios fundamentales: la esperanza, la fe y el amor. Dicho esto he de decir que me parece totalmente coherente el elegir tener esperanza y fe en ese amor que ella despertó en mí -y que elijo creer que logré despertar en ella- y que, llegado el momento, ella decidirá darle a ese amor una oportunidad. Sí, señor mío, lo sé, no tiene por qué verme así, soy idealista, pero no pendejo. Sé que las posibilidades son limitadas, casi nulas más bien, pero piénselo así: Mientras la mayoría se rinde cuando las cosas no le favorecen, yo en cambio apuesto hasta el final, y eso, eso amigo mío, es una virtud... Pero... no puedo evitar aceptar que es difícil, duele bastante imaginar que ella seguirá con el que ahora está o que -igual de doloroso porque no estaré ahí para tener esa oportunidad- cuando termine con él conozca a alguien más y se enamore, tome otro rumbo y me desvanezca en su memoria... Cierto, le dije a usted hace un momento que elijo esperarla porque es el amor de mi vida, también recuerdo haberle dicho que no soy un pendejo. Sé que si ya no estoy en su vida, cuando ella llegue a estar soltera no existen muchas posibilidades de que ella me busque -aún cuando alguna vez me prometió buscarme, incluso recuerdo una vez en la que ella, segura de si misma, me dijo que estaríamos juntos más adelante (aunque para serle franco no creo que ella recuerde ahora esas palabras)... ¡No, señor mío, no! le prohíbo que me de usted esa mirada de condescendencia y lástima, no turbará mi fe en este amor que le tengo y que sé que aún existe dentro de ella. Que sea pues lo que ella quiera que sea, pero le insto de forma tajante a quitar esa mirada de reprobación en su rostro...
-Señor, lleva aquí hablando un buen rato, le repito: ¿hay algo más en lo que le pueda ayudar DE TRANSACCIÓN BANCARIA? De no ser así, le voy a pedir de favor siga su camino, porque me está deteniendo la fila.
-¡¿Ah?! ¡oh! sí, claro, disculpe usted, que tenga buen día.- El cajero del banco suspiró de alivio y llamó al siguiente en la fila, mientras yo me enfilé a la salida, aún con el mal sabor de tu partida, y aún con la esperanza de volver a verte algún día.


Plata.

viernes, septiembre 14, 2012

Un Jueves cualquiera.

13:45 horas.
Manuel, al tiempo que su madre le daba de chanclazos repetidamente en la cabeza, no tuvo idea del por qué de esa reacción de su madre al pasar por él a la escuela.



07:02 horas.
Iba bastante tarde al trabajo y con las prisas decidí dejar a mi hijo, Manuel, en la puerta principal en lugar de esperarme a encontrar estacionamiento, para que él no llegara tarde a sus clases. Tomó su mochila como de costumbre, se despidió presuroso y comenzó su trote al salón de clase. Yo no reparé en ver que llegara hasta él, ya bastante tarde iba para dar mi clase. Aquí en la preparatoria donde enseño es siempre un caos encontrar lugar para estacionar el auto. Me tardé unos diez minutos en conseguirlo, tomé mi maletín y apresuré el paso. Como era de esperarse, cuando llegué a mi salón de clase, los muchachos se encontraban con el acostumbrado ruido de las pláticas y bromas entre jóvenes, sin embargo apenas repararon en mi presencia se alinearon y sentaron rápidamente. "Buenos días" les dije, convine en no entrar en disculpas por mi tardanza, son jóvenes y para ellos entre más me tarde mejor "Abran sus libros en la página 26, hoy vamos a hablar sobre Sócrates, Juanito siéntate derecho..."

-"Quiuvo" Milo, qué tranzita por tu mente...-dijo Rodrigo cuando estrechó la mano de Manuel.
-Nada "compare", traigo ganas de desayunar algo, ¿me acompañas?
-No'mbre carnal, tengo clase, igual que tú, pero a mí sí me friegan si falto.
-'tá bueno, compi. Te veo de rato.
Manuel, que ya tenía hambre, se apresuró al puesto de gorditas que estaba a una cuadra de ahí. En realidad no le importaba mucho faltar, el día de hoy sería de irse "de pinta", lo había decidido desde un día anterior cuando tuvo el pequeño incidente con Ana.
Puso sus cosas en una mesa bacía, pidió 3 gorditas de barbacoa y dos de chicharrón, tomó una coca cola del refrigerador y se sentó a esperar tranquilo. Para hacer la espera menor decidió encender un cigarrillo, las primeras bocanadas de humo recorriendo sus pulmones le trajeron cierta serenidad, no cabía duda, "hoy es un buen día" pensó.

Maribel: Es un idiota, mejor ya olvídalo Ana
Jazmín: Si, ya sabes cómo es de chistosito, neta no vale la pena
Ana: Si, ya sé, pero me da coraje y...
Jazmín: Pues cómo no te va a dar coraje, se portó ojete.
Maribel: Nomás estás pegando más corajes, mejor ya olvídalo.
Jazmín: Si, ya total, si vuelve a hablarte lo mandas a la fregada.
Maribel: Neta, ya equis.
Ana: hmmm... ¡ay güey! ya llegó el profesor, siéntense.



10:55 horas.
"¡Y no se les olvide para la próxima clase tener listo el reporte que les encargué!" les grito. No sé ni para qué me molesto, ya todos tienen todo guardado y se enfilan como locos hacia la puerta. "Creo que iré a comprar un café rápido, tengo cinco minutos antes de que llegue mi siguiente clase, creo que es el salón en donde está Manuel." me digo a mi mismo, para esa hora siempre me ha sentado bien el café.
Le doy un sorbo a mi café de olla recién servido al tiempo que apresuro mi paso hacia el salón, el sabor que me queda en los labios inevitablemente me hace pensar"¡Mmmm qué bien hace el café Doña Margarita! además de rápido que lo atiende a uno, justo a tiempo para poder llegar a mi clase." Ya deben de estar todos ahí. Entro, dejo el café a un lado y comienzo a escribir en la pizarra una frase de Moliere, cuando termino me doy la vuelta y pregunto "¿Alguien me puede decir quién dijo esta frase?". Examino al grupo para ver si alguien levanta la mano, fue ahí cuando noté que Manuel no estaba. No es la primera vez que falta a mi clase, quizá se le pasó el tiempo platicando con sus amigos. Miro mi reloj, las 11:10, será mejor preguntar. "¿Alguien sabe dónde está Manuel?"

Se agacha un momento, observa la mesa, frunce un poco el entrecejo, toma el palo y comienza a colocarse en posición para realizar el tiro. Manuel es bueno en el billar, sobre todo en este tipo de tiros. Se detiene un momento, toma su botella de cerveza y le da un sorbo, la devuelve al filo de la mesa, se vuelve a acomodar y realiza el tiro sin mayor reparo. Dos bolas van directo a la buchaca.
-¡Qué te dije, gordito! si esas me salen naturalitas.
-Naahj, eso es pura suerte, Milo...
-¡Sí, gordito, quisieras!

Ana: te digo que va a preguntar por él.
Maribel: Sí, ya sé, pero tampoco creo que debas decirle que no ha entrado en todo el día, qué tal que está enfermo.
Jazmín: Si está enfermo su papá no va a preguntar por él, Maribel. Es obvio. Además él solito se busca los problemas, yo digo que si pregunta de volada le digas.
Ana: Shhh, ya llegó el profe.
Maribel (susurrando): no le digas Ana, neta no.
Profesor Sánchez: ¿Alguien sabe dónde está Manuel?
Ana: No profesor, Milo no ha entrado a ninguna clase en todo el día, ni siquiera lo hemos visto hoy...



13:35 horas
"Ya no debe tardar mi madre en llegar, mejor me voy a donde me recoge" piensa Manuel, al tiempo que toma su mochila y comienza a caminar a la puerta de la escuela donde su madre siempre se detiene para llevarlo a casa. Al tiempo que camina, se ha dado cuenta que quizá fue un poco grosero con Ana; no le importa, sin embargo, pues no ha mentido ni mucho menos, al contrario, al menos para Manuel, el haberle dicho "Perdón Anita, pero no me gustan las gordas" sólo representaba ser sincero y evitar que Ana se enamorara de él pues, indudablemente, sería romperle el corazón de una manera atroz.
La camioneta llega, Manuel -que ya había comido algo de chicle para quitarse el aliento de las cervezas y los cigarros, además de haberse rociado con un poco de desodorante- va del lado del copiloto, abre la puerta y se sienta. No pasaron dos segundos después de cerrada la puerta cuando comenzó a recibir sendos golpes de una forma que hace años no los recibía por parte de su madre. Apenas alcanzó a darse cuenta que era con una chancla con lo que le estaban pegando. "¡Cómo se te ocurre! eres un desgraciado, ¿en qué estabas pensando? Así no te hemos educado, ¡vas a ver cuando llegue tu papá!" eran los gritos que acompañaban la tremenda tunda propinada por su madre.
Manuel, al tiempo que su madre continuó con la reprimenda física de chanclazos en la cabeza, no tuvo idea del por qué de esa reacción de su madre al pasar por él a la escuela. Pensó que era una reacción exagerada, si bien sabía que era obvio que se darían cuenta que se fue de pinta, no era la primera vez que lo hacía. A sus 17 años ya tenía tiempo que acostumbraba a irse de vez en cuando. Los regaños siempre estaban presentes, pero en un tono más aleccionador. Y cómo podría imaginarse el por qué de esa exagerada reacción, si él faltó a clase de su padre, por lo que no se enteró lo que Ana le había confesado a su padre al preguntar por Manuel.


11:10 horas.

Profesor Sánchez: ¿Alguien sabe dónde está Manuel?
Ana: No profesor, Milo no ha entrado a ninguna clase en todo el día, ni siquiera lo hemos visto hoy... y también es un grosero, y fuma, y toma desde hace tiempo.

Fin.






Plata.

martes, agosto 28, 2012

Monólogo

Puede ser mi vida un caos incomprensible,
y no me culpo seguir la naturaleza de mi destino;
un destino solitario que resulta irresistible
cuando me veo dándole la espalda al amor,
un amor sincero, so-pretexto del miedo al dolor.

No fue sin embargo mi mejor jugada,
fue un embargo de pureza en mi inusitada existencia,
no esa falaz y obtusa búsqueda contemplada
de aquella felicidad absurda, que se antoja inexistente,
sino un robo a pensamiento erróneo armado
de una impotencia ante la realidad de saberme esclavo
del pedazo de destino que se niega a ser domado.

 No piense, lector futuro de mi persona: mi Yo del mañana,
que no he reparado en la verdad de un instante de cohesión humana,
on contraire, tuve la dicha no de uno, sino de muchos;
no acaeciese tampoco la bruma del egoísmo
que en estos momentos llena de pesimismo este abismo
(para rimar, sin esforzar)
en este negro tártaro que deja su ausencia
tengo bien presente el dominio de el ego que no deja de gritar:
"¡Tú eres el hombre! maldito seas por abandonarte"

Ya sea por ver en ella mi esperanza, mi hogar,
o por verme incompleto, siendo el "ying" sin el "yang",
me es forzoso recobrar la cordura a estas alturas
y aceptarme erróneo al elegir mi partida.
"Lo más hermoso de la vida, cuesta, pero vale la pena"
debo repetirme...

Y ahora, monólogo con mi otro Yo:

-Sí, me rendí.
-Gracias, eso necesitabas decir.
-Y, ¿ahora?
-Ahora, esperar.
-A... ¿qué?
-A que el tiempo y tu ausencia en su vida
te diga, le diga, a ambos dos,
si eres lo mejor para ella.

No es plausible ver la mañana con esperanza
si aún no amanece... y sin embargo la fe está.

Me parece, a riesgo de mejor opinión (mía, por supuesto),
que ante dicho supuesto (mío, por supuesto)
la realidad sea devastadora (mine, of course)
y el motivo, claro y con temple, es el olvido (de ella, el mío resulta imposible)
Pero, por favor Yo sensato, Yo claridoso y objetivo,
Yo racional y analítico, por favor usa tu derecho de réplica (mío tan tuyo)
... por favor...
...¿nada?
Nada nos salva, pues....
...
...
...



Y ahora, mi derecho de réplica:

-Fe, esperanza, amor.
-esperaba un poco más de elocuencia en ti...
-Fe, esperanza, amor. ¿no te parece suficiente elocuente?
-Un poco más de retórica no me vendría mal.
-Te ama. Aunque lo llegues a dudar (natural en ti, ser humano),
si ella decide que ese amor sea su compañía, te buscará,
hará todo lo posible porque así sea...
...ambos sabemos que ahí estarás, sólo bastará una llamada.
-Comienzo a dudar de tu objetividad.
-Who's the man?
-I'm the man.
-Ahí lo tienes. Tú eres el hombre. Ella lo sabe también.
Fe, esperanza, amor.


Cuando el viento no permite que avances, es porque te está diciendo:
"Detente, toma un descanso, déjame refrescarte antes de seguir."




Postdata (no para mí, para ti):
Si tienes miedo de hacerme daño al estar conmigo, deja de temer y toma la oportunidad.... Si piensas que me rendí porque no puedo, aleja ese pensamiento. Me rendí porque decidí por ti: decidí que no me eligieras; es mi error y lo siento mucho, porque quizá eso hará que no vuelvas.... Pudieses pensar que no eres buena para mí, te tengo noticias: yo soy bueno para ti y tú para mí. En el momento en que comiences a escuchar a tu voz interna que te dice eso, comprenderás que vale la pena estar juntos... Deja de pensarlo tanto, sigue tu corazón, el mismo que me dijo "te amo", el mismo que sabe que juntos seremos felices, el mismo que se entregó a mí del mismo modo que yo a ti... Y por favor, cumple tu promesa, cuando veas que quieres estar conmigo búscame, deja el orgullo y los miedos a un lado y te prometo que valdrá la pena...

postdata (para mí, sólo para mí):
Pero, entonces, si odia que le digan qué hacer, ella no lo hará, porque se lo acabo de pedir... podría entonces borrar mis palabras, o sólo decir: "has lo que tu quieras", y esperar que quiera hacerme a mí...



Plata.






lunes, agosto 13, 2012

Realidad (primera parte)

En el delirio de nuestras vidas siempre existe la realidad de una pasión.

Siempre he sido aficionado a la lectura, y como romántico declarado debo confesar que la mayor historia de amor jamás contada -a mi gusto- es la de Eva y Adán. Y cómo no habría de serlo, si el mismo Dios les otorgó el paraíso de este mundo, donde encontrarían todo cuanto quisieran, prohibiéndoles tan sólo un fruto: el del árbol de la ciencia, el fruto de la sabiduría. Pero la mujer, como emprendedora e inconformista que es, decide probarlo, decide saber. Ante esto bien pudo haber Adán apelado a su sentido común, pero oh no, eso en el amor no cuenta -por ese preciso instante en el que él decide hacerle caso y probarlo también considero que nació aquel dicho tan cierto de "detrás de cada gran hombre hay una gran mujer". Pero no conforme con este acto de entrega para con Eva, al momento de ser expulsados él decide seguirla, hasta el fin del mundo si es necesario, y qué historia de amor se podría comparar con aquella en la que renunciar al paraíso por la amada resulta más que obvio para él -y para mí, al menos en mis delirios de romántico.
Por eso, cuando ella me dijo "ya me hice mi tatuaje de serpiente" no pude menos que esbozar una sonrisa, pues me pareció justicia poética por el amor que le tengo. Hoy la veré, y muero de ganas de tenerla en mis brazos, entregarme cual Adán, para que juntos recuperemos ese paraíso que durante mucho tiempo las circunstancias nos ha negado.

Son las 9 pasadas, la luna llena todavía no alcanza a asomarse bien por el horizonte, me encuentro afuera de su casa, nervioso -de la clase de nervios de primera cita, aún después de 10 meses de salir juntos-, con una playera a rayas, una gorra -que me ha dicho le gusta como se me ve- y bañado en su perfume favorito, unas rosas rojas y unas manos sudando de emoción. Se escucha la puerta abrir y su silueta se asoma cual milagro divino. Lleva puesto una falda que deja ver sus suaves piernas y una blusa entallada con un escote provocador por donde asoman sus redondos senos, cabello suelto y con cada paso un aliento me roba su suave contoneo. Llega hasta donde estoy parado, "Hola" me dice, no atino a contestar, sólo le tomo su rostro con una mano, llevo mis labios a los suyos, y enseguida rodeo su pequeña cintura con mis brazos, asiéndola a mí con fuerza, le doy otro beso en su oído y apenas atino a armar unas palabras entre tanto nerviosismo: "te extrañaba horrores".

El camino no fue muy largo, un par de cuadras caminando de su casa a tomar un taxi, en 5 minutos llegamos al centro, donde nos dispusimos a elegir el bar que habría de dar posada a un par de almas empapadas en pasión. Ella no permitió asomar su tatuaje aún.
Ya estando en la mesa pedimos unas bebidas, comenzamos a charlar, sobre esto y aquello, sus pendientes y pormenores de su semana anterior, algunas bromas, sobre el futuro -brevemente, a ella no le gusta mucho abordar a fondo ese tema, aún no-, le conté de mi semana, alguno que otro pequeño debate de ideas sobre tal o cual cosa, y mucha seducción por parte de los dos. Para cuando terminamos la segunda ronda de bebidas el deseo generado entre ambos ya era dominante, pedí la cuenta, le di un beso apasionado al tiempo que con recelo acaricié su muslo izquierdo con mi mano derecha -ateniendo con sumo cuidado a no develar ese cachondeo a los demás comensales que esa noche de manera anónima nos acompañaban- llegando con las puntas de mis dedos a acariciar parte de su ropa interior, en el área de la nalga por debajo de la falda. Sentí cómo su cuerpo se estremeció de placer con esa primera caricia, le dije al oído "vámonos de aquí", ella asintió al tiempo que se mordía levemente el labio inferior y por la comisura izquierda de su boca esbozó una sonrisa, cómplice del deseo que ambos desbordábamos en ese momento. Le tomé la mano para ayudarla a ponerse de pie, la guié entre las mesas rumbo a la salida, nos enfilamos a la parada de los taxis y abordamos el primero sin siquiera preguntar si estaba en servicio.

El viaje resultó un preámbulo, un "foreplay" dirían los gringos, aunque esa palabra no alcance ni por asomo a definir la cantidad de pasión y deseo que en esos momentos ninguno de los dos podía contener. Aquel viaje de 7 minutos rumbo a mi departamento fue una eternidad de besos en los labios, en el cuello, las manos acariciando de forma traviesa partes estratégicas de nuestros cuerpos, mi mano derecha alcanzó la parte interior de su muslo derecho, llegando a acariciar por un instante su ropa interior -que, dicho sea de paso, ardía en calor y humedad- mientras la suya de cuando en cuando atacaba mi entrepierna con fervor para luego retirarla provocando cada vez más mi excitación. De pronto, el taxi arribó.
-Llegamos, joven. són 45 pesitos- inquirió el taxista.
Le pagué agradeciéndole, me bajé y le ayudé a ella a bajar con cuidado. Apenas se fue el taxista y las manos de ambos estaban en el cuerpo del otro, me tomó de la mano y me jaló para ir al segundo piso, donde yo vivo. en el descanso de las escaleras no pude contener más mis deseos al ver esa provocadora silueta subir delante mío, la tomé y la jalé por la espalda hacia mí, apretando mi pelvis en sus nalgas para que sintiera cuán excitado me tenía, y en esa posición comencé a besarle el hombro izquierdo mordiéndolo suavemente, al tiempo que mi mano derecha se metía entre su escote y la izquierda retomaba el camino por su muslo izquierdo hasta llegar a su sexo, y ahí se quedaron mis dedos jugando por 5 minutos, primero sobre su ropa interior -ya empapada a estas alturas- y luego con un movimiento logré colar mi mano por debajo, alcanzando sus labios y su clítoris, con el cual me entretuve un rato. De cuando en cuando dejaba un momento el clítoris y le metía lo más que podía uno de mis dedos, sintiendo cómo su cuerpo se retorcía de placer al hacer eso, mi mano derecha se aferraba a sus senos y los acariciaba suave justo antes de apretarlos. Ella, como podía, se aguantaba los gemidos con astucia -aunque, de cuando en cuando, alguno conseguía escapar-, pegaba sus nalgas y las movía al tiempo que su mano derecha se aferraba a mi pierna. De pronto, cuando comencé a mover de cierto modo los dedos, escuché de su voz profética un "ya casi" que generó aún más placer en mí; un par de segundos después, las palabras más eróticas acompañaron aquella profecía en forma de un suave gemido: "¡ya!". Como pudo se volteó, me besó con pasión y me dijo "vamos adentro".

Una vez pasados los obstáculos de la sala y las difíciles pruebas de encontrar el interruptor de la luz mientras continúo besándola y acariciando su cuerpo, arribamos a mi habitación. Comenzó a quitarme la ropa entre beso y beso, acto seguido le quité la blusa, la volteé, acaricié sus piernas al tiempo que ella se inclinaba ligeramente hacia adelante en un acto de entrega y devoción, como diciendo "disfrútalo, es tuyo", después de acariciar sus suaves piernas y sus muslos tomé con firmeza sus nalgas, suaves y redondas, torneadas con delicada destreza del creador. Tomé su falta y se la bajé, dejándola en ropa interior -momento hasta el cual pude darme cuenta que debajo traía un boxer entallado, que por la parte de atrás dejaba ver a casi toda la nalga, la volví a acariciar con ahínco, pegándola a mí no sin antes deshacerme de el infame seguro de su brassier que amenazó en esta ocasión con cortar el flujo de los amantes (sin éxito, gracias a Dios). Ya sólo traíamos los boxer puestos y yo continuaba pegándole mi pene a sus nalgas para que sintiera cómo me ponía de excitado, le tomaba con fervor sus senos duros y redondos, se volteó, bajó mis boxers al tiempo que se arrodillaba frente a mí, y comenzó a besarme el vientre y las piernas, para luego llegar a mi pene, donde con extraordinaria avidez logró hacerme abjurar de cuanto nos rodeaba, las formas de los muebles comenzaron a desvanecerse y juro que en ese momento los dos flotábamos en el infinito.

Tomé ligera conciencia de mí, la levanté, la abracé y la besé,  al tiempo que la cargaba para dejarnos caer en las sábanas de mi cama. Todo pasó en un instante, de esos instantes eternos en donde uno puede analizar cada inhalación con calma, cada exhalación como si fuera una tesis para presentar. Los dos volamos, caímos con tan  pronta lentitud que en el viaje todo al rededor se transformó ante nuestros ojos y ambos fuimos capaces de sentirlo y analizarlo, para luego hacer nuestro ese momento. Mientras caíamos nuestros labios no paraban su andar, entre beso y beso las caricias en nuestros cuerpos resultaban en halos de luz de colores, como si fuésemos pintores el uno del otro, y para el momento en que caímos en las sábanas recién habíamos concluido nuestra obra pictográfica para poder disfrutarla en carne y ahí, en ese nuevo mundo hecho de sábanas blancas, con arbustos hechos de almohadas y árboles que resultaban ser colchones, ahí entre tanta blancura el único color era el que nuestras manos generaban al tocarnos.

Para ese momento me entró un profundo deseo de recorrer con mis labios su cuerpo y no me contuve. Bajé rápidamente a su cuello, donde a base de suaves mordidas con los labios recorrí cada centímetro hasta bajar a los hombros que procedí a morder ligeramente, tomé sus manos y las puse por encima de su cabeza al tiempo que mis labios comenzaron a bajar por en medio de su pecho, entre sus senos me detuve ligeramente para pasar mi lengua gentilmente y luego, con la lengua, rodeé su seno izquierdo hasta llegar a la parte exterior del mismo, lo mordí ligeramente y comencé a lamerlo con efectividad, hasta llegar a su pezón, el cual  besé en repetidas ocasiones, acto seguido mi boca fue directo al pezón derecho y comenzó el mismo ritual a la inversa. En este punto me sentía como Jacques Custeau en alguno de sus viajes, incluso juraría haber escuchado su voz narrando un poco en español afrancesado: "Bienvenidgous a esta aventuga en el inóspito y maravilloso mundo que estgamos a punto de descubrig".
Bajé entonces un poco más, lamiendo su vientre del lado izquierdo y cuando me detuve ahí una silueta vino a mi encuentro, quieta, parsimoniosa, con la calma dócil de saberse en su hogar y de saberme aliado, seduciendo, hipnotizando a este viajero para que hiciera ahí mi hogar. Era una serpiente. ¡Qué momento tan poético y tan lleno de pasión! La serpiente entonces comenzó a moverse por el vientre, como invitándome a seguirla, y así lo hice, mi lengua se convirtió en otra serpiente.
Bailamos entonces en la arena de su cuerpo, ella guiaba, yo seguía.  me condujo poco a poco por la pierna hasta la rodilla, luego se escondió detrás y yo la seguí para encontrarla en el muslo derecho, de cuando en cuando ella me decía "muerde" y yo mordía con suavidad. Continuó su andar hasta la parte interna de ese muslo y de pronto, en un punto en donde todo era posible, esa serpiente voló hasta el otro muslo, inevitablemente la seguí. caminamos entonces adentrándonos en su sexo, primero jugando en los alrededores, luego comenzamos a danzar en los labios, de repente se metió en ella, y suavemente me deslicé dentro de ella con mi lengua, me adentré cuanto pude, cuanto el largo de mi lengua fue capaz de alcanzar, y luego, ahí, totalmente mojado por su sexo, salí junto con la serpiente que se enrolló en su clítoris, y fue ahí donde yo también anidé. Jugando con él suavemente, comencé a lamerlo con ese ahínco y esa entrega que aquella fruta prohibida me genera; seguí al tiempo que mis manos acariciaban sus senos y sus nalgas; seguí y no paré hasta sentir de nuevo ese cálido mar que trajo su orgasmo y ese sensual movimiento acompañado de un suave y vigoroso "métemelo, te quiero dentro de mí", y yo, cual Adán suyo, me adentré en ella, me entregué con cuerpo y alma.
Lo que siguió de ahí fue cálido, su sexo me recibió como si fuera mi hogar, porque ya es mi hogar; Sus brazos me tomaron y me acariciaron como si fuera un fruto, su alimento, porque eso quiero ser; su cuerpo entero se fundió con el mío en movimientos orquestados por la sinfonía de nuestra pasión, nuestro amor. Y ahí, entregados en el paraíso, mientras yo la penetraba y ella me hacía suyo, repletos de sudor en aquel mundo de sábanas, manifestando nuestro deseo mutuo, nuestra pasión, de mi boca nacieron unas palabras que eran suyas: "te amo", no me pertenecían esas palabras, pues evocan a un sentimiento que nació en mí pero ella cultivó; acto seguido en su boca nacieron unas palabras que no eran suyas: "te amo", unas palabras que me pertenecían, que nacieron en ella por mí, y que en mí debían descansar. Y ahí, de la manera más poética, sensual, excitante, alucinante, irreal, ahí fue ella mi Eva, y ahí fui yo su Adán, y en el momento en el que me vine, un orgasmo que no era mío, era de ella -como el resto de los racimos de orgasmos que cada día le doy-, por fin pudimos crear ese paraíso que se nos había negado, un paraíso repleto de frutos, de calidez, de honradez y de paz, un paraíso al cual le seguí con la misma entrega que Adán a su Eva, un paraíso que nuestro amor creó, y en el cual habitaremos hasta el final.

Plata

Realidad (segunda parte)

La danza de los sueños siempre ronda la piel de los amantes.

Sudor, mucho sudor, cubriendo cada centímetro de ella. Él aún está dentro de ella, tratando de recuperar el aliento, los dos respiran con esfuerzos y se miran entre las sombras de la noche, alcanzando a distinguir sus rostros por los rayos luz tenue que la luna asoma por la ventana como un observador casual de aquella que fuese una escena porno digna de ovaciones; -si esto fuera cine, se crearía un Oscar para premiar lo que acabamos de hacer- piensa él entre gemidos de descanso -el premio al mejor sexo jamás filmado.
-¡já! loco- le dice ella, como adivinando el pensamiento, acto seguido le esboza una sonrisa, contestando ese pensamiento con la mirada que decía "y se quedarían cortos con ese premio."
Él se mueve con cuidado, evitando dejar caer el peso de su cuerpo sobre el sudado cuerpo de ella; va saliendo lentamente de su interior, las gotas de sudor que le caen de su frente al pecho de ella le dificultan la visión; por alguna razón a ella esas gotas le saben al amor más puro y sincero que jamás existirá en la tierra. Él se logra recostar a un lado de ella, ella se acomoda y lo abraza, recostando su mejilla derecha en el pecho de él; él, con el aliento un poco recuperado y sintiendo el calor del cuerpo húmedo de ella, que brilla al tono de la luna que comienza a emprender su viaje por la bóveda celeste dejando descansar a estos dos amantes, deposita sus labios con ternura en la frente de ella, respira profundo y con un suspiro cargado de paz le entonó un suave "te amo", lento y reconfortante, para cuando terminó de decirlo ella se logró quedar dormida, cobijada por sus brazos y ese manto de alegría que aquellas palabras le produjeron en aquel instante. A él se le escapó una sonrisa por la comisura de sus labios, cerró los ojos y se entregó de igual modo a los brazos de Morfeo.

Pasaban las 2 de la madrugada, el cuarto aún impregnado con ese aroma de la pasión entre dos almas entregadas estaba repleto de una paz ensordecedora. Por la ventana se colaba un aire de verano que hacía bailar las cortinas blancas, la tenue luz intermitente del reloj de cabecera tintineaba de cuando en cuando. Ella yacía en los brazos de él, en su vientre, tomando el fresco de la noche, se encontraba una serpiente, reciente inquilino de aquel cuerpo torneado. En el brazo izquierdo de él, visitando aquel mundo extraño, se encontraba un principito que descansaba por sus viajes. De pronto, entre aquella brisa de verano que comenzaba a sentirse húmeda, prediciendo una lluvia suave, el constante tintineo de la alarma en el buró se coló por los ojos cerrados de aquel principito, despertándolo del sueño en el que estaba. Se vio aquel infante entonces rodeado de arenas y humedad, -he de estar cerca del mar- se dijo a si mismo, se talló suavemente los ojos, tomó su espada y comenzó a caminar por el brazo de él. Vio entonces los cabellos ondulados de ella y pensó en recostarse un rato, en ellos -son suaves como un colchón, serían un perfecto lugar para una siesta... pero ya he dormido mucho- infirió, no obstante decidió tomar un poco de vuelo y acto seguido corrió para dejarse caer en aquella almohada improvisada, riendo al tiempo que rebotaba feliz.
El principito, una vez recobrado el aliento de aquel instante de capricho infantil, se dio cuenta que detrás de esos cabellos estaban unos hombros suaves y desconocidos para él, se incorporó y comenzó a explorar. Ya estando en el hombro, justo a un lado del cuello de ella, se percató que había una resbaladilla que lo llevaba a unos montes, se lanzó con cuidado, pues no quería caerse. Una vez en sus senos decidió subir a uno de ellos para tener una vista de ese espléndido reino. Fue ahí cuando a lo lejos, vio a la serpiente.
Bajó rápidamente, con la alegría de haberse encontrado a alguien más por aquellos alrededores, y tomo rumbo al sur hasta llegar donde la serpiente. Y ahí estaba ella, haciendo "emes" en la arena, moviendo su cuerpo de un lado a otro, ondulante y sereno, sin prisa y hasta podría decirse que con afecto a esas tierras.

-Hola- dijo el principito.
-tsss, hola para ti, pequeño.- contestó la serpiente, sin prestar mucha atención al muchacho.
-¿Qué haces?
-Letras, pequeño, letras.
-Y ¿por qué lo haces?
-Es lo que hago, cuando no estoy seduciendo, me divierte hacer letras. Deberías intentarlo.
-Quizá más tarde... ¿Dónde estamos?
-¡Vaya que eres preguntón!, pequeño... estamos en el paraíso, ¿no es acaso obvio?
-Perdona, no lo sabía... ¿y tú quién eres?
-Yo soy una sssserpiente, pero no cualquier ssserpiente, yo soy la seducción en persona... bueno, en animal... soy la que genera pasiones y engendra placeres, si así lo quiero.
-¿Y vives sola aquí?
-Asssí es, pequeño... pero no por mucho tiempo, pues has llegado tú.
-¿Yo? ¿En serio podría vivir aquí?
-¡Claro! ¿Qué no has sabido? en el paraíso no sólo existo yo, también hay lugar para un Adán y una Eva.
-¡Genial!... pero...¿quién sería yo? ¿y dónde está la otra persona?
-En verdad no eres de por aquí, ¿cierto? No importa, pequeño. Tú serías Adán, y tu Eva la encontrarás al oriente, sólo sigue al sol, ella te encontrará.
-Entonces será mejor me apresure... ¡Muchas gracias, serpiente!
-No me lo agradezcas, sólo trae a tu Eva cuando la encuentres, y así podremos comer frutos que te sabrán, y muy bien!

El principito corrió hacia Oriente, por el vientre y la pierna de ella, hasta llegar a la pierna de él, donde continuó su camino saltando a la mano derecha de él, y fue entonces cuando a lo lejos la vio, saltando y danzando al rededor de una piedra mientras entonaba distintas melodías. El principito se alegró y corrió a su encuentro, cuando por fin la alcanzó no atinó a decir algo inteligible porque ella se le adelantó:

-Hola, ¿Quién eres?... ¿Sabes bailar? Apuesto a que te puedo ganar haciendo figuritas de papel!- la pequeña continuaba haciendo preguntas y diciendo cosas sin aparente relación una con otra, el principito no atinaba a pensar una respuesta cuando ya tenía que empezar a pensar sobre lo siguiente que salía de la boca de esa pequeña señorita. Desesperado, y sin poder generar palabra alguna (no tanto por la continua inquisición de la pequeña, sino por el nerviosismo que ella le causaba) mientras no quitaba su cara de asombro, frunció el ceño, respiró hondo y comenzó a moverse de un lado a otro, saltando y moviendo cada parte de él.
La pequeña, al ver estos movimientos, se quedó con la boca abierta un par de segundos dejando de hablar, luego comenzó a verlo con extrañeza pero con una ligera sonrisa en su boca, y cuando no pudo comprender preguntó:
-¿Qué haces?
-huh... ¡Bailando!... huh... -contestó con trabajos, pero sin parar de hacerlo.
-!Eso no es bailar! -contestó en tono burlón pero simpático ella- estás loco ¿sabías?... no recuerdo tu nombre
-Eso es porque no te lo dije, la serpiente me dijo que soy tu Adán, así que tú eres Eva.
-Yo no soy Eva, mi nombre es Buba... ¿cuál serpiente?
-La serpiente que vive al sur, cerca de la playa... me dijo que te encontrara para vivir juntos en el paraíso... eso y algo sobre comer frutos- lo dijo, al tiempo que se detenía un poco cansado frente a ella.
-Las serpientes no hablan
-Pues a esta serpiente yo le entendí muy bien
-Eres raro... ¡me agradas!
-Entonces ¿sí me acompañas, Eva?
-¡Buba!... y sí, si voy, después de tanto jugar me dio hambre.
-¡Genial!

El principito la tomó de la mano y la condujo de vuelta a donde la serpiente continuaba haciendo letras. Al llegar, la serpiente los recibió dibujando un caracol en la arena, luego se escondió rápidamente entre las piernas de ella, y sin tardar mucho sacó varios frutos que les tendió frente a ellos y les dijo:

-¡Qué bien que llegan! justo a tiempo, han de tener hambre, coman que hay mucho más de donde vino
-¿Qué es eso?- preguntó Buba, al tiempo que trataba de examinarla.
-Eso mi querida Eva, es un fruto especial, tiene un sabor a... saber.
-Se ve rico, y no soy Eva, mi nombre es Buba.
-Lo sé, chiquilla, pero aquí en el paraíso ustedes dos pueden ser quien quieran ser.

Ambos mordieron el fruto y disfrutaron entonces su sabor, rieron, cantaron y se tomaron de las manos, sentados en aquel caracol en la arena. Y así fue como Buba y el Principito comenzaron a darse cuenta de que juntos podían ser quien quisieran, y que mientras siempre estuvieran juntos el paraíso existiría donde quiera que fueran... incluso en aquel cuarto de aquel departamento, refrescado por la suave brisa de la lluvia que ya caía para esos momentos, entre aquellas sábanas donde existían dos almas dormidas, agasapadas una con otra, que el amor unió.


Plata.

miércoles, mayo 16, 2012

Notas al pie de tu página.


No te sorprenda
saberte dueña de mi tiempo
si intempestiva allanaste,
te metiste a mí.

Que no te alarme
verme sonriente a tu lado:
no es burla o injuria,
sólo alegría por ti.

Por qué alarmarse, después de todo,
si ibas jugando con mi brazo mientras viajamos,
hipnotizando mis lunares, cada parte de mi piel;
¿No sería entonces un mero trámite
la pregunta que merodea entre alguna conversación:
"Por qué me quieres"?

Si me has visto alma astronauta:
Tú y tus constelaciones,
Yo y mi complejo de Principito;
y así juego a descubrir cada mundo encerrado en ti,
mientras esperas y disfrutas cada viaje que,
con cierta desventaja, me provoca tu ser.

¡Revoluciones levantar!
Una y otra vez en contra de todo
porque me viste "Lenin", "Villa"
o "Che", yo qué sé,
y levantaste en armas, sin saberlo,
sentimientos que tomaron posesión.
qué más sino gritar:
¡Qué Viva la Revolución!"

Pero, que no te sorprenda
saberte propietaria de mis pasiones
si con tus labios mojaste
el color de mis sueños.

Y que no te alarme
verme tranquilo a tu lado:
no es exceso de confianza,
sólo de saberme en mi hogar.

Por qué alarmarse si después de todo
me tomaste la mano cuando andábamos por el pueblo,
y de cuando en cuando me abrazabas con tus anhelos;
no creas que no me di cuenta
que tus sueños de repente me dibujaron en tu futuro
y una sonrisa de complicidad
fue la que siguió a nuestros "Te quiero".

Si me has visto alma Vespucio:
Tú y tu nuevo mundo,
y Yo, Yo y mi manía de cartografiarte;
y así me la vivo dibujando cada centímetro de tu cuerpo,
con minuciosa pasión describo cada viaje
en el que me adentro en ti.

Que no te sorprenda entonces saberte amada
si tu mano buscó la mía con devoción;
si tu sonrisa, una visita a discreción,
un beso tuyo, una caricia, dicen más que mil palabras.


Plata.

martes, marzo 06, 2012

Vidas paralelas (en proceso, lo iré terminando poco a poco)

Mucha gente, humo y la música a todo volumen. Estoy aquí por mis amigos, no me gustan tanto estos lugares, prefiero bares donde la música no suene más alto que mis pensamientos. Gente bailando entre las mesas, en parejas claro! Constante recordatorio de mi estado de soltero introvertido que tiene las mismas posibilidades de ligar que el baso roto que estoy pisando de volver a ser usado.
Me termino la cerveza y me voy, mis amigos ya consiguieron con quien bailar y yo no tengo con quien platicar, aunque quisiera de todos modos la música lo vuelve casi imposible. Un par de tragos más y terminaré de verme como un tonto aquí, parado junto a unas escaleras, sin nada más que hacer que tratar de organizar mis pensamientos para el día de mañana, después de todo tengo bastante trabajo que hacer.
Trato de dar sorbos grandes, cuando en un movimiento espontaneo, casi por error, volteo y hay alguien que me atrae la mirada. Cabello negro chino, tez aperlada, delgada y de estatura baja, parece una princesa salida de algún cuento de las mil y una noches. Sencillamente me fascinó. No puedo quitarle los ojos de encima y si, como era de esperarse: está bailando con alguien. No solo alguien, un amigo mío.
Me termino la cerveza y contrario a lo que mi cordura me indicaba, simplemente pedí otra cerveza y me paré ahí, a contemplarla. En este momento tengo un simple y puro odio hacia mi persona por no tener el valor para ir a hablarle. "Podría ser el amor de tu vida y estás aquí, con el temor de que no quiera conocerte, patético" pienso repetidamente. Podría acercarme pero, ¿cómo?...podría... puedo... puedo?

I.
-Marco! ven!- Marco se acerca un momento al terminar la canción, riéndose con su acostumbrado y bien usado carisma, se acerca y pregunta
-No mames, ando bien cansado! toda la noche bailando!... ¿Qué pasó?
-Déjame bailar con ella, no seas gacho. me gustó. 
-¿Es en serio?
-Si, wey! neta.
-Si, no hay pedo. mira ven- me lleva con ella, cerveza en mano, y aprovechando la pausa entre canción y canción, al tiempo que me mira a mí, le dice -Baila con ella que ando bien cansado y voy al baño.
-Hola!- le digo.
-Hola!- comienza la canción y trato de moverme lo mejor que puedo, no soy buen bailarín pero esta vez merece intentarlo. 
-¿Cómo te llamas?- Le pregunto a gritos por la música, pero tratando de no gritar demasiado, no vaya a lastimarle el oído.
-Vale, y tú?
-Humberto, pero todos me dicen Plata... y vienes seguido aquí?
-No, casi no, vine con mis hermanas.
Y seguimos bailando. "Vienes seguido aquí?" le pregunté, qué estúpido soy, no supe más que decir, y ahí bailamos un par de canciones, sin decir mucho, sin que mi boca y mi cerebro se pusieran de acuerdo para lograr algo más... Marco continuó bailando con ella. La noche pasó, ella y sus hermanas se fueron... 
-¿Qué harán mañana?- pregunto sin muchos ánimos de saber, pues lo más seguro es que volverán a salir a algún antro.
-No sé, porque tengo que irme a Monterrey- dice Marco.
-Y cómo te fue con Vale?- le pregunto, con menos ganas de saber, mera cortesía de la amistad que tenemos.
-Bien, me pasó su cel y su contacto de internet.
-ah, órale... oye, no seas gacho, pásamelo.- no dudó, no sé si fue porque no le importó, o porque no me había visto así de interesado en alguien desde la secundaria. En cuanto pueda la contactaré.

I . I
Llevo hablando con ella un par de meses, he intentado salir con ella pero no me he esforzado mucho. ¿La razón? Tiene novio. Normalmente eso me alejaría... pero hay algo que me impide hacerlo, y quiero averiguar qué es. 

Estoy emocionado, me la he topado en el centro... pero la emoción viene porque sí me reconoció! se veía hermosa! he quedado de hablarle para salir la próxima semana! estoy ansioso, de veras ansioso, me da miedo... y si mejor no le hablo? todavía traerá novio? y de qué voy a platicar? se va a aburrir, estoy en apuros. No sé qué hacer...
I . I . I
Han pasado tres semanas, si le marco no va a recordar quién soy, no tiene caso, Ella jamás se fijará en mí. Yo tengo la culpa por emocionarme así, en fin...
I . I . II
¿Cómo? No lo sé, simplemente aproveché los 2 minutos de valor que tengo al día y le marqué, se acordó de mí! creo que tenía mi número guardado. Me pregunto si me habré visto muy apresurado en marcarle al día siguiente de encontrármela, en fin, saldremos la próxima semana! ahora tengo que idear cómo evitar que se aburra de mí!... no le quise preguntar si todavía tiene novio, se lo preguntaré cuando salgamos.
I . I . III
No sé ni para qué le pedí su número, ya sé que no le voy a hablar, es demasiado bueno para ser verdad, nunca se fijaría en mí. En fin, por lo menos no sufriré más ilusionándome. 

I . II
Platicamos, no siempre de forma extensa, pero siempre me emociono mucho cuando hablo con ella. Tiene novio, obviamente, no podía esperar tener tanta suerte como para que no tuviera novio. Pero no puedo dejar de platicar con ella, la he invitado a salir un par de veces y parece que si le ha interesado, pero no se ha podido dar... Mañana se va de vacaciones un mes, quizá cuando regrese me anime y la invite a salir, le diré que me gusta, no pierdo nada... quizá... no, no debo hacerme ilusiones, ella nunca se fijaría en mí; pero le diré como quiera, merece saberlo. 

miércoles, febrero 29, 2012

Carta sin título

Hoy te escribo desde el umbral del deseo, a ti, que permaneces oculta, con ansia y con celo.
Desde hace tiempo te escribo y no has sabido escuchar las palabras que emanan de un sentimiento. A ti te escribo con el alma hecha nudos, A ti, que en los tiempos de calma levantaste arrabales en el vecindario de mi soledad; a ti que soltaste los sueños de sus jaulas, les diste una prenda tuya y ahora te buscan entre rincones de un lugar donde alguna vez me viste en letras. A ti que te llevo en la sangre; a ti, dulce tormento de vigilia, fruta prohibida que una y mil veces probaría; a ti, que eres foto en mi cartera, recuerdo constante de una caricia sincera que nadie escuchó, árbol caído entre el bosque sin un alma para atestiguar el sonido que sueltas en el placer de unas sábanas inexistentes. Hoy te escribo con la rabia de no saberte mía, con la alegría de saberme tuyo. Te escribo a ti que te sabes deseada, que me sabes deseándote y así me tomas con la ignominia que pueda causar, que me tienes en secreto, y en secreto soy guarida de tu piel de arena. Hoy te escribo, morena, con las causas y los azares, con los tibios albores de una mirada, con mi pálida piel que toma color con tus caricias y mis ventanas sucias por la lluvia que trajo tu ausencia. Y escribo sin saber bien el motivo, como niño perdido en el supermercado, fijando mi prosa en el pasillo de Enamorados. Te escribo a ti, oculta en tu amor disfrazado de indiferencia, a ti mis letras, mis sueños, mis deseos, mis placeres y mis dolores, a ti te entrego las ovejas que cuento por las noches, a ti te quiero, Te quiero, a ti, con todas tus vicisitudes, con cada estrella en tu cuerpo, cada acierto y cada defecto; te quiero a ti, con el ir y venir de tu mirada, cuando la ausencia de tu risa y cuando la presencia de tus caricias; te quiero a ti, con o sin tu cariño, con celo sin derecho, con pasión prescindible, con la vida que tengo te quiero, aunque no la quieras, te quiero.

Tuyo Siempre:

Plata.

sábado, febrero 18, 2012

Viejas Amistades

I.

No recuerdo como fue que nos hablamos la primera vez...

II.

Ayer por la mañana me marcó, fue de esas llamadas que no esperas, no tanto porque no te llame seguido, más bien porque sabes que cada vez que recibes esa llamada algo anda mal. Así fue. 
Me pidió vernos, de forma imperativa como siempre. No ahondó en detalles, solo dijo "En media hora estaré en tu casa". Ni como salirme, acababa de despertar y todavía tenía que tomar un baño y arreglarme para ir a trabajar; por más que me apresurara no lograría estar fuera de la casa antes de ese tiempo. 
Un día antes, el Miércoles, me la topé en la calle, iba como siempre con su mirada pesimista, su andar lúgubre y su sombrero viejo de tela negra deslavada. -Hola!- me acertó- justamente pensaba en ti! tenía pensado visitarte un día de estos!- Traté de evadirla diciendo que estaría bien reunirnos, que lo planeáramos y lleváramos a cabo en unas semanas. Pareció darse por satisfecha con esa respuesta, hasta dudé de la calma con la que me dijo -Claro! nos hablamos!- y cada quien prosiguió su camino. 

III.

Era hora del recreo. Los niños salían presurosos para aprovechar al máximo esos 30 minutos que teníamos para almorzar, jugar, descansar y hasta ir al baño antes de retornar al martirio rutinario de las clases. En el patio central de la escuela, una zona rectangular del tamaño de un campo de futbol americano, los niños corrían y jugaban cuanto juego se les ocurría. llenando por completo el patio y sin dejar avanzar libremente a cualquiera que estuviera deambulando. Habían también dos patios pequeños que estaban al oriente del patio principal, eran pequeños, pero suficientes para aquellos que deseaban llevar a cabo actividades más tranquilas como jugar a las canicas, al trompo, al yo-yo, a los "tazos" o a las "pepsi cards".
Ya desde entonces disfrutaba de deambular sin rumbo fijo, con la simple intención de observar todo lo que pasaba a mi alrededor. Mi amiga, como siempre, iba conmigo. Acostumbrábamos analizar el comportamiento según juegos (los que jugaban tazos, los de los yo-yos, los de las canicas, los "populares" que casi siempre jugaban a las traes con las niñas, los "payasitos" que se la vivían de broma en broma) al tiempo que caminábamos esquivando a la multitud de niños que no percibían ni por error nuestra existencia. Eramos dos solitarios en rondas deprimentes; deprimentes como mi amiga. 

IV.

-No puedes hacerlo- me dijo.
-Claro que puedo, te lo he demostrado muchas veces.
-No me has demostrado más que fracasos.
-Eso no es cierto y lo sabes. Además, si decido estudiar dos carreras al mismo tiempo es muy mi pedo.
-Pues si, pero te estoy avisando: no puedes hacerlo. No te va a salir.
-Piensa lo que quieras, ni si quiera sé por qué platico de esto contigo.
-Porque sabes que siempre te digo la realidad.
-¿Cuál realidad? tú eres muy pesimista.
-Date de topes entonces, pero luego te aguantas cuando te diga "te lo dije".
-Como sea!...

V.

-¿Te acuerdas cuando jugábamos juntos, en la vecindad?- me pregunta al tiempo que saca su hostigante libreta. Siempre anda de un lado a otro con esa libreta vieja, forro de vinilo café, con una liga para evitar que se deshoje por lo viejo y lo usado que tiene. Siempre anda anotando cada error, cada fallo, cada caída, todo. Ella dice que es un experimento, un registro detallado de cada momento en el que uno falla, para que no se me vayan a olvidar mis errores. ¿Cómo podría yo olvidarlos?, si cada vez que la veo se esmera en recordármelos. 
-Si lo recuerdo, eras la única que me hacía caso. 
-Eras muy introvertido, en la escuela también. además, quién querría jugar contigo, si eras todo raro!
-Lo sé, yo estaba ahí, ¿recuerdas?
-Uy! qué genio! Te diría que ya te consiguieras novia, pero quién te va a querer así: pobre y jodido... ya sé! mejor consíguete un perro! nomás no lo vayas a matar de hambre, con eso de que eres bien olvidadizo! 
-Ya vete, hoy andas muy insoportable.
- Ves! y luego me dices insoportable a mí!, a veces no sé por qué sigo viniendo a verte! malagradecido!- se aleja murmurando no sé qué más, ya no quise oír, además de que se alejó con prisa... Proseguí con mis pendientes, traigo mucho trabajo en el despacho como para pensar en ella. De por si tengo que lidiar con quitarles sus casas a estas pobres gentes que ya no tuvieron para pagar... a veces no sé qué hago metido en este lugar, nunca me gustó trabajar para empresas, y eme aquí, trabajando para un banco, demandando a los que perdieron su empleo y se retrasaron en el pago un par de meses. "Es un trabajo, nunca vas a conseguir un trabajo que te guste, no tú, que a duras penas estás terminando tu carrera, recuerda que no eres ni tantito bueno, es mejor que te vayas a costumbrando a tener trabajos mediocres, como tú". Esas palabras siempre le salen de su boca cada vez que menciono la idea de renunciar. En verdad no sé a veces por qué sigo juntándome con ella.

VI.

-Te dije que no podrías!
-Ya vete ahorrando el sermón, a ver cómo le hago, pero sacaré la prepa adelante.- Ya sabía que me diría eso. Voy caminando por el centro de la ciudad, 9 de la mañana y todos están en la escuela o el trabajo, y yo camino sin rumbo. No sé por qué me engañé pensando que podría estar en una escuela, siempre me ha costado trabajo aprender. Odio que Ella tenga razón, ahora tengo que ver cómo hacerle...
-Deberías conseguir trabajo, algo en alguna fábrica o no sé- esta vez usa un tono más discreto, ya no burlón. A veces si se da cuenta que necesito que sea prudente conmigo. Vuelve su tono suave, casi dulce, por momentos pareciera que en verdad me quiere consolar. -Verás que trabajando podrás sobrevivir, algo habrá que no requiera de mucha habilidad, y podrás sobrellevar tu vida.
A veces quisiera que hubiera alguien más a mi lado, alguien más optimista, que me hiciera sentirme seguro. Pero debo admitir que ella siempre ha estado a mi lado, es muy tosca, muy negativa y se empecina en mis errores y en que no valgo nada, pero no me ha abandonado... mal que bien, es la única que tengo.

VII.

-Ya tenía tiempo sin verte! te me pierdes, canijo!- Dijo entusiasmada, al tiempo que me hacía a un lado, abriéndose paso por la puerta y entrando a mi casa, caminó hasta mi habitación y prosiguió - Ya me enteré de que te enamoraste! mira que eres gacho y no me buscas para contarme nada! a ver, cuéntame, quién es? dónde la conociste? De seguro está fuera de tu liga, tú siempre le tiras demasiado alto a todo... por cierto, cómo vas con los trabajos? ya te despidieron del despacho?
-Hablas como merolico, caray! una pregunta a la vez!- le insto, al tiempo que continuo arreglándome para ir a trabajar.- No me han despedido, ya tengo dos años ahí y creo que estoy haciendo un buen trabajo, me siento satisfecho.
-Bueno, no ha de ser tampoco el trabajo más difícil del mundo entonces... oye y sigues de maestro? nunca supe por qué te dieron ese trabajo...
- Sigo dando clases, pero particulares, la academia cerró.
-Ah! ya decía yo -dijo con tono de victoria.- Bueno, qué se le va a hacer!... pero no te desvíes del tema! no vine hasta acá para escuchar de tus fracasos laborales; cuéntame de esta muchacha!
-Qué quieres saber? más bien vienes como siempre, con esa maldita libreta tuya a anotar mis fracasos y a ignorar mis victorias... no tengo ganas de jugar tu juego deprimente de ver lo malo en lo bueno.- le digo un poco molesto. Me siento un poco mal de hablarle así, pero tenerla en mi vida ha sido siempre un fastidio; admito que al principio no tenía a nadie más, y siempre estuvo ahí, con su libreta anotando y recordando cada error, cada fracaso, pero ahí, presente, para no sentirme solo... pero ambos hemos crecido, con el tiempo me fui alejando, con excusas, con pretextos tontos, a veces no me creía y me seguía... otras tantas desconfiaba, pero aceptaba y se iba. Hoy no pretendo mantenerla a mi lado. -Mejor di lo que tengas que decir. Di que no me amará, di que soy poca cosa para ella, que no merezco su amor. Di que tengo todo en contra, anótalo si quieres, y luego vete, porque tengo prisa, prisa por vivir.
-Mira que te levantaste de pésimo humor, eh! bueno, si no me quieres aquí me iré. Solo dime su nombre para anotarlo, porque veo que esta vez si estás consiente de lo que eres, o más bien de lo que no eres, por lo menos esta vez si sabes que no te hará caso. ¿Cómo me dijiste que se llamaba?
-No te lo dije, y no te lo diré, porque ese nombre no irá en tu libreta de mis fracasos, y me sé la perorata que siempre me cantas cuando encuentro algo nuevo en mi vida que me llena de ilusión, y admito que algunas veces tienes razón, pero estoy un poco harto de que te la pases resaltando mis errores y menospreciando mis logros y mis aciertos. Este nombre no estará en tu lista, de una buena vez te lo digo, este nombre, sea lo que fuere, pase lo que pase, esta mujer no será un error. Ahora, si me permites, ya me voy. te quedas en tu casa, pero no te pongas cómoda porque no quiero que estés aquí cuando regrese. - tomo mi saco y mi maletín, las llaves del buró y me salgo sin molestarme en cerrar con llave. enciendo el motor de mi auto y me voy, con ese mal sabor de boca que me deja el tratarla así, a ella que desde que tengo memoria ha estado en mi vida... no recuerdo cómo fue que nos hablamos la primera vez... ni siquiera recuerdo la fecha, solo sé que ella, mi depresión, siempre ha estado en mi vida... sé que no me abandonará, pero entre menos la vea mejor para mí, porque ya no pretendo aguantarla. Ojalá se diera cuenta y se marchara. quizá mañana, quizá se canse de que le demuestre que está equivocada, tengo mi fe y mi esperanza depositados en mi futuro, y esta vez no voy a permitir que ella lo escriba en su libro, esta vez no será un error.


Plata.

martes, febrero 07, 2012

Políglota

No es por presumir, pero soy políglota:
hablo español fluido en prosa y verso,
casi siempre atino a acomodar mi amor en letras
               y busco   revuelvo
            las palabras para hacer
               figuras de amor en
                 el papel en que
                     te escribo
                        cora
                          zó
                           n...


No quiero alardear de mis lenguas
pero hablo bien el inglés, con casi todo
sus modismos, su acento y su simplicidad
y siempre se me acomodan las frases
So I can easily write or sing a song
with all the love in the Sinatra or Sting way!

Sonará extraño, quizá increíble,
pero también hablo algo de francés,
cuando menos lo suficiente para decirte
cada mañana "Je t'aime, mon a mour,
Ton sourire est s'allument mon matin"

Y si crees que es suficiente, te equivocas;
porque también hablo el idioma de los conejos,
si, así como lo lees, en un pequeño gesto
puedo recitarte poemas felpudos y blancos
y si muevo mis orejas te diré cuan maravillosa
eres  para mí, y será algo así:
 Mis saltos son tuyos, bolita de amor blanco y puro
ni todas las zanahorias del sembradío se comparan
con el rojo amor de tus ojos, divino conjuro!

Hablo el idioma universal de la música,
donde puedo entonar complejas melodías
para evocarte a ti, a tu mirada,
y entrar a tu corazón por el oído,
acariciar con mis bemoles tus sostenidos,
y hacer estatua perpetua tu belleza.

Y por si fuera poco, también estoy aprendiendo Hebreo,
para recitarte en la lengua divina cuanto amor te tengo
para jurar ante Dios que soy tuyo
para evocar a los ángeles que canten desde el cielo
y entregarte así el resto de mi vida.

Pero si te he de ser sincero, me falta uno,
un lenguaje, el más divino, el más sublime de todos
el más complejo y desafiante: Hablo el idioma de tu cuerpo.
Con él puedo saber lo que cada célula de ti necesita
y apremiante y presuroso satisfacerlo,
porque tu cuerpo me llama incesante,
me ordena flagrante, y me incita el deseo,
pero todavía más importante:
Me invita a amarte con gozo y con celo.

Ya solo me falta aprender el idioma de tu corazón,
que si me dejaras hablarlo, prometo honrarlo cada instante
cuidarlo y darle todo mi amor.


Plata


Quiero hablar el idioma de las Malenis, para poder entregarle todo mi amor.

miércoles, febrero 01, 2012

Un nombre como el tuyo

Voy a pecar de soñador:
cuando tengamos una hija, tú y yo,
la llamaremos como tú, mi amor.
Un nombre único, poco común,
que encierre mitos e historias de amor,
que se encuentre oculto en el olvido
de una tumba egipcia,
o lo pronuncien solo sabios de oriente.

Un nombre como el tuyo para nuestra hija
o, cuando menos, alguno igual de especial;
que cuando se pronuncie tres veces seguidas
transforme cualquier desierto en paraíso,
y si se pronunciara al revés
una estrella nazca en el firmamento.

Un nombre con terminación en "eni"
o alguna otra terminación difícil de olvidar,
que su conjugación sea imposible
y su tónica incomprensible,
para que no cualquier poeta la pueda rimar,
no cualquier cantante la pueda entonar
y no cualquier Don Juan la pueda enamorar.

Un nombre como el tuyo, Male,
que en ocasiones se pueda abreviar
pero que resulte absurdo obviar;
porque si lo entonas entero
suena al mar en un caracol,
suena a primavera en los árboles
suena a amor.

Cuando tengamos a esa hija le pondremos Maleni
o un nombre igual de mágico, lleno de aventura
que suene a bocado dulce, o a un lindo alhelí;
que evoque nuestro amor lleno de locura.
Que te traiga a ti, en melodía Maleni, armonía en Mi.


Plata.

martes, enero 24, 2012

Espectativas

No esperes más, de una mañana,
que una casual mezcla de aromas,
cantares de aves en tu ventana
y al oriente una pintura
de colores únicos para ti que asomas.

No esperes más de un perro
que un par de ladridos y te mueva la cola,
acompañe tus pasos y celebre tus juegos,
y que te mire con ánimos
cuando con causa lloras.

No esperes más de la luna
que te muestre cada 28 días su cara redonda,
que provoque el oleaje relajante del mar,
que inspire poemas y románticas historias
y que tenga un conejo para descifrar.

No esperes más del sol
que caliente tu piel en días de frío,
te produzca un bronceado divino en tu piel
que se esconda de a ratos entre las nubes
y alimente las flores que son para ti.

No esperes más, con fervor te lo pido,
de un servidor con su rauda locura
que actúe de otra forma sería cordura
y probablemente caería en tu olvido.

No esperes más, pero no esperes menos
que un cantar en un bar aunque yo desafino,
unas flores en ciertos momentos que atino,
unos versos desalineados por la pasión,
unas cuantas frases de amor al día,
unas mariposas en el estómago
y un tartamudeo de nervios por verte.

No esperes menos de mí, porque no lo tendrás,
No esperes más de lo que mi corazón me dice,
pero no esperes menos de lo que mereces de mí,
Porque eso es lo que siempre tendrás.


Plata


Nervios, corazón latiendo cada vez más rápido a cada paso que me acerco a ti, tartamudeo y mente en blanco cuando tomas mis manos, serenidad cuando me abrazas. Es lo que espero y siempre tengo cuando voy hacia ti, Shunca de pecas tan hermosas.

Amor condicionado.

Este amor no es de a gratis,
se cobra entrada y se reserva derecho de admisión;
Sin teléfonos celulares y con brazos que sean mi hogar;
No se permiten fotografías con flash
ni dar un beso sin quererlo dar;
Este amor cuesta, no te equivoques,
cuesta tus manos haciendo cuatro con las mías,
una sonrisa en días nublados, para que salga el sol
Y queda prohibido no tocar
cuando tú así lo requieras.
Si vas a nadar en la alberca de mi pasión
recuerda ponerme besos de bronceador,
no comas nada 30 minutos antes
y ponte en mis manos salvavidas,
no repares en sentirte segura conmigo.
Este amor es caro, pero no te asustes,
se cobra con tus palabras,
con tus besos jugando a sorprenderme,
con tus manos estudiando mi cuerpo,
con tu sonrisa que a prisa se asoma
por cada tontería que atino a dibujar;
Este amor cuesta lo que me has dado:
tu llegada a mi vida aunque sea tardía,
tus brazos abiertos que me llenaron de alegría;
Este amor cuesta, y lo condiciono
a la temible sorpresa de verme pensar
que sería un tonto si contigo no me quisiera casar,
Este amor está condicionado
a amarte a pesar de todo,
inclusive de tu olvido.
Porque si no, no sería amor.
Este amor cuesta, y lo condiciono
a darte todo aunque no me des nada.


Plata.

No existe el amor incondicional, siempre lo condicionamos a algo, pero el verdadero amor no lo condiciona a lo que haga el otro, sino a lo que ese amor representa. Yo condiciono mi amor a la dicha que me trae amarte, Shunca, de ese modo siempre existirá este amor.

lunes, enero 23, 2012

Paloma Mía - Silvio Rodríguez

Junto a tu cuello de porcelana
yo me tendiera, paloma mía.
Quién lo pudiera besar un día,
quién lo posara sobre tu cama.
Junto a tu boca de fina grana
yo me durmiera, paloma mía.
Si me quisieras, cuánto querría,
paloma rosa de mis mañanas.

Junto a tu cuello de porcelana
yo me tendiera, paloma mía.
Quién lo pudiera besar un día,
quién lo posara sobre tu cama.
Digo tu nombre todos los días.
Digo tu nombre paloma amada,
porque tu boca, la más soñada,
porque tu cuello y la lejanía.

Junto a tu cuello de porcelana
yo me tendiera, paloma mía.
Quién lo pudiera besar un día,
quién lo posara sobre tu cama.
Junto a tu boca de fina grana
yo me durmiera, paloma mía.
Si me quisieras, cuánto querría,
paloma rosa de mis mañanas.









Quién hubiera dicho que las canciones que escuchaba a los 14 o 15 años, las iría a dedicar a alguien, eso me agrada, llegaste tarde a mi vida, pero llegaste, y eso me hace sentir bien. quizá algún día regreses, Shunca de mis amores.

Locuras - Silvio Rodríguez

Hay locuras para la esperanza
hay locuras también del dolor
y hay locuras de allá
donde el cuerdo no alcanza
locuras de otro color
hay locuras que son poesías
hay locuras de un raro lugar
hay locuras sin nombre
sin fecha , sin cura
que no vale la pena curar
hay locuras que son como brazos de mar
te sorprenden y te arrastran
te pierden y ya
hay locuras de ley
pero no de buscar
hay locuras que son la locura
personales locuras de dos
hay locuras que imprimen dulces quemaduras
locuras de diosa y de dios
hay locuras que hicieron el día
hay locuras que estan por venir
hay locuras tan vivas
tan sanas , tan puras
que una de ellas sera mi morir.









Mi locura siempre será tuya, Shunca, siempre seré tu loco.

Lo de más - Silvio Rodríguez


Lo de menos son todos los secretos
que intuyo huelo y toco
y siempre te respeto
lo de menos es que jamás me sobres
que tu amor me enriquezca
haciéndome más pobre
lo de menos es que tus sentimientos
no marquen en horario
con mi renacimiento
lo de menos es larga soledad
lo de menos es cuanto corazón
lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás
mientras cante mi voz
intentando atrapar
las palabras que digan
las palabras que digan
las palabras que digan lo demás.

Amoroso de forma que no mancha
en verso y melodía
recurro a la revancha
mi despecho te besará la vida
allá donde mas sola
o donde mas querida
donde quiera que saltes o que gires
habrá un segundo mío para que no suspires
es la prenda de larga soledad
es la prenda de cuanto corazón
lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan
las palabras que digan
las palabras que digan lo demás.

Pajarillo, el fin de mis dos rosas
espántame los golpes
y no la mariposa
ejercita tu danza en mi cintura
aroma incomparable
o pan de mi locura
con tu cuerpo vestido de mis manos
ardía una nueva infancia
alcohol de menos grados
desde el mar te lo cuento en soledad
desde el mar te lo lanza un corazón
lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan
las palabras que digan
las palabras que digan lo demás.


Silvio Rodríguez


Para Shunca, aunque ya ni sé si lo lea, la verdad es que me siento bien amándola, aunque sea de lejitos.

lunes, enero 16, 2012

De añoranzas.

Quisiera creer que me extrañas,
que te mueres por besar mis labios, quisiera,
que por las mañanas mi recuerdo te acompañara
y buscaras a mi vocho entre el sonido de los autos.

Quisiera, mi Shunca te confiezo,
que el aroma de mi piel sintieras de mañana
y añoraras estos brazos de consuelo, de cariño,
y quisiera que en un Lunes de escuela
tú quisieras escucharme decir "te quiero,
buena suerte, estoy orgulloso de ti".

Quisiera que tus manos me gritaran
como un niño perdido en el mercado,
y que tus miedos anhelaran mis cariños,
que la esquina confidente que admiraba
nuestros encuentros, nuestras caricias,
nuestros besos, nuestras sonrisas,
te preguntara por mí, triste por ya no vernos.

Quisiera que extrañes mis locuras,
que a media noche te levantes, buscando,
tratando de hallarme en el umbral de tu casa,
con una serenata que te diga que te extraño,
como tú, y que te quiero.

Quisiera, aunque no lo quiero, que me extrañaras,
pero no me extrañes vida mía, porque estoy aquí,
solo basta con que extrañes marcar mi número
y el teléfono, ese amigo tuyo que extraña marcarme
te dirá que el te ayuda remarcando, y entonces,
solo entonces, si me extrañas, correré a tu encuentro.

jueves, enero 12, 2012

Qué bonito es amarte!

Ah! pero qué bonito es amarte!
con los gallos de madrugada,
los cantos, los bailes,
las pláticas en la cama
las miradas cómplices
las llamadas de la nada,
los mensajes en papel
los versos en la piel
las caricias en el alma
las comidas en tu cuerpo
las esperas en la esquina
el sabor, el desacierto,
la noche con su calma.

Con los ánimos y las porras
con la fe y la esperanza
con los desaires y los nervios
con las tristezas y las añoranzas,
con mis manos en las tuyas,
tu cuerpo en el mío,
un rincón en tu calle,
una utopía en mi casa,
una entrega total
para un momento inexistente,
un orgasmo, bueno, dos o tres,
con el dolor al día siguiente
y nuestras ganas de más,
con tu adiós y mi aguarda
con o sin tu ser a mi lado
y mi corazón seguro
de dónde está su hogar:

Ah! pero qué bonito!
Qué bonito es amarte!